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144,17 km/h. Esa es la velocidad de récord que ha conseguido un vehículo llamado Aerovelo, cuyo método de propulsión es tan básico como antiguo: un tipo dándole a los pedales en su interior. Y es que ha sido 4,5 km/h más veloz que la anterior marca, por lo cual se puede hablar con propiedad de nueva plusmarca mundial.

A pesar de lo rústico que pueda parecer el asunto, tiene su ingeniería: el vehículo ha de ser por un lado tremendamente aerodinámico, para ofrecer la menor resistencia posible al viento y a la vez aprovechar al máximo la energía de las pedaladas.

aerovelo

Como toda prueba “seria”, la forma de calcular el récord es muy metódica: se utiliza un circuito de cinco millas en una autopista completamente llana de Nevada y la velocidad se calcula a lo largo de una distancia de 200 metros, mediante dos radares de velocidad, tras dos millas previas de preparación –es una especie de “carrera al sprint”. El viento máximo a favor puede ser de 1,6 metros por segundo, casi como en atletismo. Hay pruebas distintas para vehículos de 2 y 3 ruedas y el “arranque” debe realizarse en menos 15 metros.

La ingeniería de este tipo de vehículos es a veces muy similar a las de los automóviles, los aviones o las bicicletas. Recuerdo que en un viejo coche de más de 30 años se producía un curioso fenómeno con la dirección, una especie de “tembleque” o resonancia que surgía exactamente al llegar a 85 km/h. Cuando el vehículo superaba los 90 km/h desaparecía como por arte de magia.

aerovelo-2Este efecto se produce a veces por una oscilación a baja frecuencia (de 4 a 10 Hz o ciclos por segundo) en el sistema de control de dirección de vehículos como las bicicletas, monopatines o motocicletas, que tienen un sistema de dirección con un solo eje y que con cada vuelta de las ruedas se refuerza y amplía – hasta el desastre a veces. Este problema también apareció en el Aerovelo, y casi hace que se descarriara y volcara, pero pudieron solucionarlo afianzando la dirección con unas gomas –lo cual por otro lado la volvió más inmanejable, pero al fin y al cabo la carrera era en línea recta.

La historia del Aerovelo está llena de anécdotas que también se aplican a los vehículos convencionales, incluyendo las largas sesiones de engrase y que detectaron una bajada de velocidad del 2%… para luego encontrar la razón: un “bicho” pegado en el frontal de la carrocería. Por eso siempre se recomienda viajar en coche con las ventanillas cerradas –e incluso el vehículo limpio– porque es más aerodinámico y los pequeños porcentajes al final acaban suponiendo menos velocidad o mayor consumo.

Una curiosidad que no habrán dejado de ver los fans de la ciencia-ficción es que 144 km/h, la nueva marca, es precisamente la velocidad hasta la que debía acelerar el Delorean DMC-12 de la película “Regreso al futuro‘ para saltar en el tiempo. Algo que resultaba difícil de lograr incluso con la ayuda de una locomotora en la ficción. Lo cual quiere decir que si ahora se pudiera acoplar un condensador de fluzo al Aerovelo… ¡Mmm…!

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