Los próximos años serán toda una sucesión de innovaciones tecnológicas respecto al uso de energías limpias y la forma en que actualmente entendemos los transportes. Entre estas innovaciones estarán, por supuesto, los coches híbridos y eléctricos y también la utilización de las carreteras y vías de transporte como sistemas de captación y almacenamiento energético alternativo.

Desde hace tiempo un proyecto llamado Wattway (llevado a cabo por la empresa de infraestructuras francesa Colas) tiene como objetivo demostrar que incluso una carretera es un elemento capaz de captar energía para utilizarla para diversos menesteres: las señales de tráfico, las estaciones de recarga y otros usos. La forma de hacerlo: recubriéndola de paneles solares.

Hace poco se ha inaugurado un primer tramo experimental en el pequeño pueblo de Tourouvre-au-Perche, en Normandía. Cubre un kilómetro de la carretera RD5 con 2.880 de estos paneles fotovoltaicos (un total de 2800 m2, aproximadamente), fabricados con una resina con base de silicio que capta la energía solar al tiempo que es suficientemente resistente como para que los vehículos pasen por encima.

Wattway / Foto: ColasLas cifras de esta instalación son interesantes: puede generar unos 280 MWh anuales, con un promedio de unos 770 kWh al día (1.500 kWh en los días soleados). Un panel luminoso indica en todo momento cuál es la capacidad de generación, a título informativo. Al tratarse de un experimento con un prototipo, el coste ha sido más bien alto: 5 millones de euros. Pero los fabricantes esperan que al generalizarse su uso los costes bajen notablemente.

Un aspecto interesante es que el despliegue de este tipo de paneles solares no requiere de obras especiales: simplemente se fija al pavimento ya existente. Por desgracia la eficiencia de los paneles fotovoltaicos dispuestos sobre una superficie plana no es tan alta como la que alcanzan los paneles de los techos o de los “huertos solares”, que suelen ser orientables para que la luz solar impacte con un mejor aprovechamiento.

Entre otras cosas, el experimento busca comprobar la resistencia de los materiales en condiciones de uso real, algo muy distinto a las condiciones de laboratorio. Una vez pase el tiempo se verá si es rentable desplegar este tipo de recubrimientos en más kilómetros de carretera teniendo en cuanta su coste, el mantenimiento y su capacidad de generación de energía limpia.

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