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Los coches autónomos actuales están lejos de lo que se conoce como “nivel 4”, o autonomía total en la que el ocupante humano tan solo es necesario para determinar a dónde ir. El actual es el “nivel 2”, con conductores que en ciertas ocasiones sueltan los mandos y pasan el control a la máquina, pero que deben mantenerse alerta ante cualquier imprevisto que pueda ser potencialmente peligroso, o que pueda significar que el coche puede no reaccionar correctamente.

En el caso de un potencial incidente, como una colisión, es vital poder disponer de todos los datos necesarios para determinar qué sucedía en el cerebro del automóvil en aquél momento. En otras palabras, interesa conocer el estado de la máquina en el preciso momento en que se produce el error, o el accidente (y por accidente entendemos cualquier consecuencia de un error de juicio por parte de máquina o conductor). Conociendo el estado de todas las variables y sistemas en el momento anterior al incidente, se podrá reaccionar y tener alguna pista de lo que sucedió, para que no se repita más.

Hace unas semanas saltó la noticia de que Alemania desea cajas negras obligatorias en los coches autónomos, y en los semi-autónomos también. De forma más específica, se busca una ley que haga obligatorios los “dispositivos de grabación para supervisar los sistemas sin conductor cuando están activos, cuando un ser humano toma el control, y cada vez que el coche pide la intervención humana“. Un sistema de caja negra podría ser la clave para simplificar el seguro para coches autónomos, por ejemplo, y por supuesto para determinar la responsabilidad en cualquier incidente, algo que hoy en día es un poco difuso.

coches autónomos comunicando unos con otros

Por otro lado, Hewlett-Packard propone un modelo de caja negra individual, pero también “en la nube”. Es decir, una caja negra que recolecte datos locales, de un solo vehículo en cuestión, y que comparta parte de ellos con el resto de vehículos a su alcance, e incluso con la infraestructura. La propuesta es seria, pero futurista, pues en HP reconocen que una realidad como la que describen está lejos de ser práctica hoy en día. Ellos ven la ciudad como una serie de nodos fijos de una red, a los que se suman los “nodos itinerantes” que serían los coches:

En este nuevo mundo, los vehículos no sólo almacenarán y analizarán datos como la distancia recorrida, la velocidad, la velocidad de frenado y el consumo, sino también enviarán datos a otros vehículos y nodos que informarán de las condiciones del tráfico y de la carretera […] Por otro lado, los nodos también pueden hablar directamente con los vehículos y emitir alertas.

No nos hace falta mucho para entender que esto está directamente conectado con el concepto de smart cities, una ciudad conectada que interactúa con los vehículos en tiempo real para optimizar el tráfico, entre otras cosas. Uniendo los dos conceptos, el de caja negra y el de smart cities (en el sentido del tráfico), podemos entender que es un elemento necesario, y mucho más útil, si está “en la nube”, o al menos en una nube de acceso privado y anónimo.

El problema al que se enfrenta este concepto es el mismo de siempre: la oposición natural de los conductores a compartir información acerca de los hábitos de conducción. El hecho de que esa información sea realmente anónima no parece convencer del todo al público.

Vía | Autoblog