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La contaminación del aire es uno de los problemas medioambientales más frecuentes y conocidos, un problema que se maximiza en las grandes ciudades y que lleva a algunas capitales a establecer restricciones de tráfico de diferentes tipos, según sea la gravedad de la situación, tal y como ocurrió en Madrid a finales del pasado año 2015. A nadie se le escapa que la calidad del aire en una gran ciudad con mucho tráfico es mala, y más en hora punta. Sin embargo, ¿has pensado en cómo es la calidad del aire dentro del habitáculo de tu coche?

Atasco en progreso y ventanillas abiertas, mala combinación

Si has vivido atascos, sabrás de lo que hablamos. En las retenciones de larga duración es frecuente encontrarnos con otros conductores que, con las ventanilla abierta, se airean y se ponen cómodos. Pues bien, ese gesto tan mundano implica, necesariamente, que el aire en el interior del habitáculo se contamina rápidamente. Pensemos en las decenas de tubos de escape soltando humos a la atmósfera y pensemos en las reducidas dimensiones del interior de nuestro coche: por necesidad, la concentración de partículas y gases contaminantes será espectacular, en comparación con el aire libre.

En un atasco tener la ventanilla abierta implica que el aire en el interior del habitáculo se contamina rápidamente

Hace ya unos cuantos años que se viene estudiando (estudios en 2006 y en 2011) el nivel de contaminación interior en los coches (y también en los hogares, lo que en inglés se resume agrupando todos los interiores como indoor air pollution), y desde siempre se han medido concentraciones de gases tóxicos tales como el monóxido de carbono (CO2), hidrocarburos (HC), compuestos orgánicos volátiles (VOC), y óxidos de nitrógeno (NOx) por encima de los límites de seguridad admisibles.

Por eso existen los filtros antipolen, que también impiden la entrada al habitáculo de partículas, hollín y gases contaminantes, tanto para los casos más evidentes (circulamos tras un camión que emite grandes cantidades de humos), como los no tan evidentes (nos paramos en un semáforo en el centro de la ciudad). En ese caso estaríamos hablando de los filtros de carbón activado (o carbón activo), que como extra disminuyen la aparición de olores en el habitáculo.

CleanZone y su Interior Air Quality System

Otra solución es algo más elaborada, y se trata del “Interior Air Quality System” de Volvo, que forma parte del paquete CleanZone en los nuevos Volvo XC90. El filtro se combina con un sensor que monitoriza el aire de entrada y detecta las sustancias nocivas. Si el nivel de sustancias nocivas es demasiado alto (por ejemplo, cuando se conduce a través de un túnel), las entradas de aire del coche se cerrarán automáticamente. Juntos, el multi-filtro y el sensor mantienen a raya una serie de contaminantes nocivos e irritantes, incluyendo óxidos de nitrógeno, hidrocarburos, ozono troposférico, y también olores desagradables.

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