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La gente de TomTom conoce bien desde sus inicios cuál es la relación de los conductores con sus vehículos. No en vano consiguieron que el término “tomtom” se convirtiera en una palabra genérica para designar a los navegadores de los coches que nos guían por calles y carreteras. Ahora han presentado un nuevo invento, llamado Curfer que es una pequeña “pastilla electrónica” capaz de analizar la conducción, el comportamiento mecánico del vehículo e incluso ayudar a encontrarlo cuando se deja aparcado en cualquier lugar.

CurferCurfer tiene dos componentes principales. El primero es una app para el teléfono inteligente (iOS o Android). El otro es una pequeña pastilla electrónica que se conecta en el puerto ODB del coche –y todo coche moderno fabricado desde 2004 lleva uno. Este pequeño gadget contiene la electrónica que registra los datos y se comunica con el teléfono móvil (mediante Bluetooth) una vez emparejado.

Entre los datos que se guardan y analizan posteriormente están la aceleración, el frenado, la forma de tomar las curvas y los tiempos de espera. La pastilla electrónica registra con detalle parámetros como la velocidad, revoluciones del motor, cantidad de combustible, presión atmosférica y muchas otras para generar estadísticas y procesarlas mediante modelos conocidos por expertos en conducción.

Para que el resultado no sea un informe de cincuenta páginas se acaba reduciendo todo a un único valor: una puntuación de 0 a 100 que puede desgranarse en cuanto a sus componentes (ejemplo: aceleración: bien, frenadas: mal, curvas: estupendo, espera en atascos: fatal). Examinando el resto de datos y notificaciones que lanza la app pueden a veces descubrirse cosas interesantes, como que conviene inflar las ruedas, si el tubo de escape se calienta demasiado, etcétera.

Curfer2Parte de los datos pueden verse en tiempo real mientras que otra parte se actualizan al finalizar los trayectos. Técnicamente utiliza lo que los expertos denominan “ludificación de la vida cotidiana” (gamification). Es decir, convierte en algo parecido a un juego con información y recompensas (“insignias” virtuales) el hecho de realizar una acción, en este caso conducir mejor.

Con los datos almacenados Curfer también puede usarse para comprobar qué tal conducen los jóvenes al volante (revisando sus rutas, velocidad, etcétera) o incluso para encontrar el coche después de haberlo aparcado en algún remoto lugar del que luego el conductor no recuerda.

Aunque todavía no está disponible en España ya ha comenzado a comercializarse en Inglaterra, Francia, Alemania, Países Bajos y Bélgica y debería llegar pronto hasta nosotros. Su precio es de unas 59 libras (unos 70 euros), lo cual lo sitúa al alcance de cualquiera. Teniendo en cuenta lo automático que es su funcionamiento y lo útil que puede ser la información, incluso para ahorrar combustible o descubrir cómo llegar antes a los destinos, podría considerarse incluso buena inversión.

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