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El debate de la tecnología en el fútbol es ahora más candente que nunca. Mientras otros deportes como el tenis aplican con éxito tecnologías como el ojo de halcón para hacer el juego más preciso y justo, la tradición futbolística impide que se adopten con naturalidad herramientas tecnológicas. El caso más reciente es el del VAR, o sistema de videoarbitraje, que se testeó durante un amistoso entre España y Francia a fines de marzo y no estuvo exento de polémica.

Sin embargo, a pesar de que en el campo la adopción de tecnología no sea muy popular, fuera de él cada vez se aplican técnicas de lo más avanzadas para mejorar muchos aspectos del entorno. En 2012 conocimos ‘Footbonaut‘, el sistema que utilizaba el Borussia de Dortmund para obtener un máximo rendimiento físico de sus jugadores, y que luego adoptarían otros equipos como el Hoffenheim.

Dentro del laboratorio secreto de Adidas

Las botas son la herramienta del futbolista. Los contratos que firman las grandes compañías para que las estrellas lleven su producto son estratosféricos. Por lo tanto, ¿qué mejor manera de lanzar al mercado las siguientes botas de moda, si además han sido testadas en un laboratorio especial para conseguir el máximo rendimiento?

En Alemania, Adidas cuenta con un laboratorio con la friolera de 1.700 empleados. Cuenta la historia que Adolf Dassler, que sería fundador de la compañía, ayudó a la victoria de Alemania Occidental en el Mundial de 1954 tras cambiar ligeramente el claveteado de las botas de los futbolistas, ya que el terreno estaba embarrado. Puede, por tanto, que la innovación esté en el ADN de la propia compañía desde su fundación. El nombre del laboratorio no deja lugar a dudas: Future Lab (el laboratorio del futuro, ni más ni menos). Aquí cuentan con todo tipo de maquinaria específica para testar sus productos, como una cámara del clima, que simula temperaturas desde -30ºC hasta 50ºC y donde se puede regular además velocidad del viento y humedad.

Otro de los inventos de Adidas, para poner a prueba sus productos, es un robot que simula una pierna humana para comprobar la efectividad de sus botas deportivas. El nombre de la herramienta no podía ser otro que Roboleg y se sirve del mismo sistema del ojo de halcón que se utiliza en Wimbledon para hacer todas las mediciones posibles en cuanto al golpe del esférico con la bota estudiada. Las dieciséis cámaras del sistema toman la brutal cantidad de 3.000 imágenes por segundo. Toda la tecnología al servicio de la innovación.

La última invención que ha salido de las salas de test de este inmenso laboratorio del deporte ha sido Primeknit, las botas que no tienen cordones. En lugar de las tradicionales piezas de cuero cosidas, esta bota sin cordones permite movilidad en algunas partes mientras que mantiene la rigidez donde más lo necesita el jugador. A continuación puedes ver el vídeo de lanzamiento de la serie Speed of Light que tuvo lugar el verano pasado, antes del comienzo de la temporada.

Vía | Wired UK