A veces las mejores ideas son tan simples que no las vemos venir. No reparamos en cuestiones tan sencillas como la de aprovechar toda la energía que se quema en un gimnasio para generar electricidad, pero afortunadamente existen iniciativas para aprovechar todo este esfuerzo que se “desperdicia” a diario en todo el mundo. Una de ellas es The Green Micro Gym, una empresa que comercializa material deportivo para gimnasios capaz de convertir el esfuerzo de los sufridos deportistas en energía limpia.

La principal aplicación de un gimnasio ecológico que genere su propia energía eléctrica es… el autoconsumo. Habría que tener en cuenta la legislación sobre ese particular en cada país, pero nosotros nos vamos a quedar con la idea en sí, que es genial. Un gimnasio medio de este tipo podría generar mucha energía, por ejemplo, una clase de spinning de 30 participantes podría generar 3KW. La idea de fondo sobre este nuevo concepto de gimnasios econñogicos es ahorrar energía y reducir la huella de carbono que generan estos establecimientos. La filosofía detrás de The Green Micro Gym es sencilla: ahorrar energía y generar electricidad, siempre que sea posible.

La idea es simple: todas las máquinas están conectadas a un generador que alimenta la red eléctrica local, de manera que en condiciones normales no es necesario tirar de la red general. Estos gimnasios, además, tienen horarios intensivos desde las 08:00 hasta las 22:00 horas, a diario, y cualquier socio puede entrar sin más que introducir su código de acceso de seis dígitos. La filosofía imperante en estos gimnasios es la del ahorro, por tanto cualquiera que llegue a utilizar una máquina se la encontrará apagada, tendrá que encenderla y tas su uso, volver a apagarla.

En Europa solo hay, de momento, un gimnasio ecológico en la ciudad de Berlin. La idea es potente, y solo falta saber si las legislaciones de los diversos países permitirían hacer de esta una actividad rentable. El creador del concepto y experto en EcoFitness, Adam Boesel, está tan implicado en el ahorro de energía y su uso eficiente que dotó a sus gimnasios de paneles solares capaces de aportar la energía que se necesita incluso en los momentos de menor actividad física. Su dependencia de la electricidad tradicional es mínima:

El Green Micro Gym utilizar alrededor de un 85% menos de electricidad y la décima parte de las emisiones de carbono que un gimnasio tradicional atendido. Un miembro de The Green Microgym ahorra aproximadamente ¼ de tonelada de CO2 al año en comparación el gimnasio tradicional.

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Adam no solo ha creado la tecnología necesaria para aprovechar ese esfuerzo y convertirlo en energía eléctrica, sino que también ha diseñado y comercializado soluciones para casa, kits “hágaselo usted mismo”, y una bicicleta estática pendiente de patente para escuelas, por ejemplo, o incluso para nuestra casa. Su elevado precio inicial (el kit DIY, por ejemplo, cuesta entre 850 y 2.000 dólares dependiendo de las opciones; la bicicleta varía dependiendo de las unidades compradas, con un precio mínimo de 2.000 dólares) se vería en teoría compensado a largo plazo por el ahorro energético prometido. Y también hay que tener en cuenta la filosofía de cuidado del medio ambiente y eficiencia energética que implica un Green Micro Gym.

Vía | Diario Ecología