Tags:

El coche autónomo está llamado a ser la revolución de la automoción, y su propia concepción supone un cambio en la relación existente entre el conductor, el coche y la ciudad. Nada será lo mismo puesto que la conducción no será algo de exclusiva responsabilidad para el conductor, sino que será el coche y sus sistemas de control quien tomará, en ocasiones, el timón.

Hoy en día ya disfrutamos de cierto nivel de automatización en algunas tareas de la conducción a través de los sistemas de seguridad activa, en especial aquellos tan avanzados que realizan la precarga del sistema de frenado ante una emergencia, por ejemplo, o el siempre eficaz ESP, que nos ayuda a mantener la trayectoria deseada cuando la adherencia se ve comprometida. En mayor o menor medida hemos aceptado sistemas con cierto grado de autonomía como el control de crucero adaptativo, pero sigue haciendo falta que un cambio de mentalidad en el conductor para aceptar la conducción 100% autónoma. Y desde el punto de vista de las ciudades, hacen falta muchos cambios, algunos de ellos de importancia y de alta complejidad.

España ya permite la circulación de coches autónomos para I+D

El pasado mes de noviembre se hizo oficial un marco regulador de la DGT que permite la libre circulación de coches autónomos en España para I+D, es decir, no para usos particulares. Esto es lógico porque todavía no hemos llegado al punto de tener un coche autónomo 100% desarrollado. Para cumplir con este marco regulador hacen falta pocos requisitos, que básicamente son obtener el permiso de la DGT (aquí los requisitos), y llevar un conductor atento y dispuesto para coger los mandos en caso de problemas.

En noviembre se hizo oficial un marco regulador de la DGT que permite la libre circulación de coches autónomos en España para I+D

Sin embargo, por mucho que se permita esta necesaria circulación de vehículos en desarrollo, queda mucho por hacer en cuanto a infraestructura (y ahora no nos vamos a centrar en la adaptación de las personas) y al diseño de las ciudades teniendo en cuenta la presencia real de los coches autónomos: en los EE.UU., tan solo un 6% de las ciudades tienen en cuenta este tipo de vehículos en sus planes de transporte a largo plazo, y se estima que en 2020 habrá pocos lugares adaptados.

Así "ve" la ciudad un coche autónomo.

Así “ve” la ciudad un coche autónomo.

En 2020, precisamente, es cuando se estima que el coche autónomo estará lo suficientemente desarrollado como para ser viable de forma comercial. ¿Cómo deberían ser las ciudades para acogerlos con seguridad y normalidad?

Segregar vehículos y aprovechar zonas de parking sin uso

Un informe de la Liga Nacional de Ciudades (EE.UU. aquí en PDF), dice que las ciudades deben decidir, o al menos tener en cuenta, qué hacer con las áreas de aparcamiento que ya no serían necesarias con el coche autónomo. También ha de tenerse en cuenta la convivencia entre vehículos autónomos y no autónomos, por ejemplo, planificando calzadas independientes, ya que el mayor problema es el de la convivencia entre ‘coches’.

Hay quien ve el futuro como un lugar en el que, cuando necesitemos el coche, simplemente lo invocamos y aparecerá, limpio y con combustible, listo para ser utilizado. Y cuando hayamos terminado, se irá [Fuente]. En ese futuro el coche no se posee, sino que se utiliza y se paga el coste del kilometraje realizado. En ese futuro, las ciudades deben estar adaptadas a ello, con lugares de almacenamiento de los coches (más eficientes y compactos que los necesarios para conductores humanos), tendrán calles más estrechas y deberían contar con un transporte público en condiciones, también adaptado.

Pero, ¿y si los coches son una propiedad, como lo siguen siendo ahora? En CityLab aventuran varias opciones interesantes:

Si la gente compra sus propios vehículos autónomos, también pueden optar por vivir más lejos del trabajo, sabiendo que su viaje será menos estresante y es probable que sean más productivos. Por otro lado, si las personas participan en las redes compartidas de movilidad (por ejemplo robotaxis) se podría incrementar la comodidad de la vida en el centro de la ciudad.

Como vemos, lo que sí está claro es que una ciudad con un diseño actual no es la mejor ciudad para gestionar tráfico autónomo. Pensemos en nuestra propia ciudad y sus calles: están diseñadas partiendo de la disposición que tenían hace siglos, y se ha ido ampliando por zonas y teniendo en cuenta exclusivamente el punto de vista del conductor y del peatón. Este punto de vista, cuando la conducción autónoma sea algo habitual, será totalmente irrelevante y por ello decimos que las ciudades, hoy, no están preparadas.

Future of Driving

Nos gustaría escuchar lo que piensas sobre el futuro y sobre cómo ves la conducción autónoma como parte de tu vida.

Danos tu opinión