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Las proyecciones en 3D suponen una experiencia bastante diferente de la habitual en una sala de cine, que puede convencer o no al público, pero un paso más en los intentos para hacer más interesante ver películas en el cine. El futuro del cine está ligado al realismo y a la inmersión desde hace décadas, pero es hoy cuando puede hacerse realidad gracias a la tecnología. El cine inmersivo ya existe en algunas salas repartidas por el mundo, y pretende quedarse entre nosotros.

Pero, ¿qué es ‘cine inmersivo’? ¿Es realidad virtual? Lo cierto es que no del todo, al menos no en esta fase inicial de desarrollo. El cine inmersivo es, por ejemplo, el que desarrolla Barco Escape, con la proyección de imágenes en tres pantallas a la vez, proporcionando a los espectadores un campo de visión más amplio que los “meterá dentro” de la película. Se podría girar la cabeza en las escenas clave para ver “desde dentro” lo que sucede alrededor, por eso a veces se puede ejemplificar como una especie de realidad virtual (sin serlo exactamente).

Al cine le queda por delante el reto de competir contra los videojuegos y la realidad virtual, para ganarse el favor del público. Hoy en día, con unas Oculus Rift o cualquier dispositivo avanzado similar, se pueden experimentar sensaciones inéditas ante un producto “multimedia”.

En realidad, las sensaciones son producto de la imaginación, pero con la potencia suficiente y unas gafas de realidad virtual avanzadas, uno puede conducir un coche de carreras y ver sus propios brazos agarrando el volante, sentir el vértigo de afrontar una curva… y no digamos cuando el espectador se “sube” a una montaña rusa.

En el caso del cine inmersivo, no se requiere ese nivel de personalización tan extrema, una sala de cine puede ofrecer una experiencia muy avanzada a partir del tamaño de la pantalla y un sistema de sonido de gran calidad. Con Barco Escape y sus tres pantallas, una frontal y dos laterales, las sensaciones prometen ser bastante interesantes.

Sumando a ello el sistema de sonido Dolby Atmos, las sensaciones son todavía mejores. Atmos es, directamente, sonido inmersivo que, de forma resumida, se crea en la sala de cine (o en casa) mediante diversas técnicas que posicionan los objetos que son fuentes de sonido en un espacio tridimensional que coincide con la sala. Para ello, también de forma resumida, se utilizan no solo altavoces laterales y frontales, sino algunas cajas en el techo.

Gracias a las tres pantallas y a este sistema de sonido, si un espectador está situado en el mejor sitio posible será capaz de experimentar un plus, podrá girar la cabeza para ver ese lateral que, cuando mira de frente, solo acierta a visualizar en un extremo de su campo de visión. Una muestra a la que se le da mucha publicidad estos días es ‘Star Trek más allá‘, la nueva película de la saga que se estrenará con metraje extra para Barco Escape.

Sin duda, no tiene nada que ver experimentar este cine en la pantalla del ordenador, pero nos podemos hacer una leve idea de lo que puede ser hacerlo en la sala. El cine inmersivo es el futuro, y probablemente terminemos disfrutando experiencias virtuales cuando estas técnicas y la realidad virtual confluyan.

¿El problema? Habrá que cambiar la manera de contar las historias, puesto que el espectador tendrá mucha más información y podrá optar por atender al fragmento que desee. No existirá la restricción de aquella superficie limitada que es la pantalla clásica.