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En las grandes ciudades, los tejados de los edificios suelen ser lugares poco aprovechados, por lo general, y en algunos casos son zonas que pueden ser bastante incómodas en las épocas de más calor, o cuando llueve con intensidad. Otros edificios amplían la última vivienda proporcionando a sus habitantes acceso a la azotea, un lugar desolado que es necesario cubrir para disfrutar en verano, y casi completamente inservible durante el invierno. ¿Qué hacer en dichas azoteas? Una alternativa muy razonable y medioambientalmente aceptable es instalar “Green roofs“, tejados ‘verdes’.

La idea no deja de ser interesante. Si nos olvidamos, por el momento, de los costes de instalación y del retorno de la inversión que tendríamos como propietarios, disponer de un remanso de paz en forma de jardín en la azotea de los edificios es algo atractivo. Partiendo de la base de que hay que acondicionar ese suelo añadiendo las capas necesarias para crear un “suelo cultivable” (además de garantizar el aislamiento imprescinbible cuando existe un drenaje de agua), cubrir de césped esa superficie, plantar arbustos, flores y todo tipo de vegetales (un huerto en toda regla, ¿por qué no?) es un lujo.

El coste, lógicamente, es elevado. En grandes comunidades con el tejado como zona común sería más asequible que en el caso de un único propietario con 100 metros cuadrados de “terraza-azotea”, pero así y todo, es necesario disponer de un retorno de alguna clase: la inversión no es pequeña, y no todo el mundo se contentaría con el retorno en la forma de un jardín urbano.

green roof

Sin embargo, en países como Francia existe una obligación por ley para que las azoteas de los edificios de oficinas y edificios comerciales dispongan de zonas “verdes”, bien sea mediante plantas, o con placas solares. El término “verde” puede ser confuso, pero en este caso es sinónimo de “medio ambiente”, “ecológico”, “sostenible”.

Por un lado, las azoteas, sean cuales sean, son lugares perfectos para la colocación de placas solares que contribuyan al suministro energético de las viviendas u oficinas; por otro, las zonas verdes, con plantas y arbustos adecuados, son un buen modo de aprovechar esas superficies, e incluso pueden servir para mejorar el ambiente de las oficinas sirviendo como “remanso de paz“.

En los edificios de viviendas, la cosa cambia. Si bien sería igualmente interesante disponer de esas zonas acondicionadas, ya sea con vegetación o con placas solares, el coste que ello supone puede no ser objeto de consenso entre los diferentes propietarios. Es más sencillo comenzar por los edificios de oficinas.

Este tipo de tejados o cubiertas verdes tienen muchas ventajas si hablamos de la instalación de suelo y plantas verdes:

  • Contribuyen a reducir los gases contaminantes, en mayor medida cuanta mayor proporción de este tipo de tejados exista en la zona.
  • Ayudan a regular la temperatura del interior de los edificios, refrescando en verano, y minimizando pérdidas de calor en invierno. Por tanto, también ayudan a ahorrar energía en climatización.
  • Aislan muy bien del ruido ambiental.
  • Contribuyen a mejorar la diversidad de especies en las ciudades.

Vía | Blueprint CBRE