La estimulación transcraneal por corriente directa no es un concepto nuevo (en inglés, transcranial direct-current stimulation, o tDCS), ni es la primera vez que se utiliza. Se basa en la estimulación de la corteza cerebral con pulsos eléctricos de baja intensidad y durante cortos períodos de tiempo para conseguir un efecto positivo en el cerebro, la respuesta muscular, la coordinación… Eso dice la teoría, aunque desde Halo Neuroscience están vendiendo que potencia los entrenamientos de los deportistas para convertirlos en campeones.

No deja de ser una estrategia de marketing, al fin y al cabo, porque Halo Neuroscience es una empresa privada que antepone los beneficios, las ventas y las patentes, al respaldo científico serio, es decir, a estudios rigurosos, a la publicación de papers contrastados y sometidos al juicio de la comunidad científica… Al contrario, todo lo publicado por la empresa está basado en sus propias mediciones.

Ellos afirman que el dispositivo Halo Sport pre-entrena al cerebro. Que prepara el cerebro de los deportistas para responder mejor a los estímulos que reciben cuando entrenan físicamente. En cierto sentido, suena parecido a las visualizaciones que realizan ciertos deportistas (pilotos de Formula 1, por ejemplo) antes de competir: repasan mentalmente todos los procesos, los tiempos, simulan cómo va a ser la salida de la carrera, las posibilidades de la primera curva… para tener pre-cargados en el cerebro los posibles escenarios y mejorar su tiempo de reacción.

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Pero aparte del hecho de que la técnica que utilizan los pilotos de F1 no necesita de dispositivos externos, Halo Sport no ha tenido tiempo material de demostrar nada, tan solo de prometer mejores resultados. El trabajo duro de preparación física y mental de los deportistas de élite, o de los olímpicos, hay que hacerlo igual: no es un aparato de “gimnasia pasiva”. No trabaja sin esfuerzo… pero veremos cómo tampoco es probable que pueda ayudar a un deportista de élite.

Muchos deportistas aparecen públicamente con Halo Sport y declaran haber entrenado con el dispositivo, incluso los hay que dicen haber mejorado realmente sus marcas, su rendimiento. De nuevo, eso no prueba nada en el más estricto de los sentidos. No se puede saber si hay una ligera mejora debida al Halo Sport o si simplemente estamos ante un efecto placebo o una autoestimulación (a veces, creemos que podemos y lo hacemos… aunque no es tan sencillo).

Según Nick J. Davis, autor del artículo “Neurodoping: brain stimulation as a performance-enhancing measure” (‘Neurodoping: estimulación cerebral como una medida para mejorar el rendimiento’), el neurodoping es posible que no sea capaz de arañar muchas más prestaciones de las que actualmente disfrutan los atletas de élite:

Es posible que el neurodoping añada muy poco a las prestaciones de los deportistas de élite. En la mayor parte de los estudios sobre estimulación del cerebro se recluta a participantes sanos, no expertos, de la comunidad del laboratorio, es decir, estudiantes universitarios, y se hacen pruebas en las condiciones en las que es más probable experimentar mejoras en las prestaciones, pero no alcanzar su máximo. Los atletas de élite que ya están muy próximos a los límites físicos del cuerpo humano pueden no ganar nada de los potenciales beneficios de la estimulación cerebral. Se necesita más investigación para explorar si el neurodoping y las prestaciones de élite son compatibles.

Como vemos, Halo Sport puede ser tan solo una maniobra de marketing, un placebo, o un estimulador cerebral real, pero que a un deportista de élite, le va a hacer poco más que cosquillas. Como nota al margen, Halo Sport no recomienda el uso prolongado del dispositivo, no más de 20 a 30 minutos por sesión, y con intensidad baja. Porque sí, la electroestimulación también tiene sus riesgos.

Vía | The Ringer