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Dentro del calendario ciclista anual, hay hueco para las tres grandes pruebas por etapas (Tour de Francia, Giro de Italia, Vuelta a España), carreras de una semana, de dos días, el Mundial de fondo en carretera… y los cinco monumentos del ciclismo: Milán-San Remo, el Giro de Lombardía, Tour de Flandes, Paris-Roubaix y Lieja-Bastonge-Lieja. Las tres últimas, concentradas en el mes de abril, en la zona más agradecida con el ciclismo, Bélgica y cercanía, un reto para los profesionales, la vida eterna para aquellos privilegiados que consiguen ganar alguno de estos monumentos y una experiencia, sobre todo inolvidable, para los aficionados. Y más en este año, con el Tour de Flandes siendo centenario.

poster tour de flandes 2016Se pueden ver las carreras desde la barrera o animarse con la prueba cicloturista que se celebra un día antes de la carrera profesional, como sucede con el Tour de Flandes, la célebre De Ronde van Vlaanderen, siempre el primer domingo de abril.

Existen tres posibilidades de involucrarse en la misma, con los recorridos de 260 km, 140 km y 75 km, según la valentía y preparación de cada participante. La principal característica y estímulo para correr la prueba son los tremendos e históricos muros de pavé, los famosos tramos adoquinados de la carrera que conceden el carnet de ciclista a todo aquel que puede superarlos sin destrozar la bici y la moral en el intento.

El itinerario largo es casi idéntico al de la prueba oficial, y el de 140 km ahorra los primeros 120, aquellos que conforman la parte llana de la prueba, pero que permite disfrutar y padecer, que de eso se trata, casi todos los muros que se elevan a lo largo del recorrido, aunque no llegan a los 1.000 metros de altura son muy duros de ascender (la pendiente manda). Por ejemplo, el mítico Kapelmuur es leyenda de este deporte.

La cifra de participantes roza los 25.000 en los últimos años, así que no hace falta ser Fabian Cancellara o Tom Boonen, que este fin de semana buscarán añadir su cuarto Tour de Flandes, para completarla. Mochilas, comida, paradas y bicis de montaña son frecuentes. La salida suele ser escalonada, cada cinco minutos salen unas mil personas, lo que permite una buena organización, aun con ese volumen de inscritos. El ambiente es inmejorable.

recorrido tour de flandes

Respecto a la logística concreta del viaje, el punto de partida deberíamos ubicarlo en Bruselas o Brujas, o bien la apuesta para vivir bien el ambiente pasa por llegar por carretera en caravana; por comodidad, la ciudad medieval es la mejor opción, ya que estaremos más cerca de Ninove, centro neurálgico de toda la actividad (es la llegada de todas las pruebas y el inicio de la mayoría).

Hay un tren que une ambas ciudades y un acceso sencillo por carretera. El viernes o el sábado de las diferentes pruebas, lo mismo hay que aparcar a 4-5 kilómetros, pero para eso llevamos bici, ¿no? Para aprovechar la jornada previa, el viernes, es obligatorio visitar Oudenaarde, donde está situado el Museo del Tour de Flandes.

tour de flandes 2015

Merchandising y restauración repletos de motivos ciclistas. No se trata de una carrera, no existen clasificaciones, en realidad, recoger el diploma y medalla acreditativos de finalizar cualquiera de las modalidades de la prueba, y la sensación de haber disfrutado del verdadero ambiente de ciclismo. Los monumentos como el Tour de Flandes se paladean y pedalean, no se miden. Es la gracia de una prueba que cumple ya 100 ediciones.

Escrito por Daniel Cana

Web oficial | Tour de Flandes (en flamenco, francés e inglés)
Más información | Web oficial de las pruebas cicloturistas (en inglés)
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