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El cine lleva creando máquinas pensantes desde hace décadas, máquinas que alcanzan tal grado de sofisticación que se convierten en entes pensantes, con conciencia y con una inteligencia que, en ocasiones, las lleva a sublevarse a los humanos o a tratar de imponerse como “raza dominante”. La realidad no es tan alarmante como la pintaba el cine, pero sí que podemos decir que las máquinas pensantes serán una realidad. No tardaremos muchos años en verlas, y de hecho ya se ha producido un hito importante cuando AlphaGo derrotó a uno de los mejores jugadores de Go del mundo.

La cuestión sobre la inteligencia de las máquinas, o sobre su ausencia, es compleja. Es muy conocido el test de Turing, una prueba de la habilidad de una máquina para exhibir un comportamiento inteligente indistinguible del de un ser humano. Sin embargo, esta prueba no determina si una máquina es inteligente, sino si es capaz de hacerse pasar por humana. En cierto modo es lo que pretendían los replicantes en la película Blade Runner, hacerse pasar por humanos. Este es el test de Turing:

Sistemas cognitivos, el futuro de las máquinas pensantes

Pegasus es es el primer desarrollo tecnológico que aplica conocimiento cognitivo a la exploración y producción de petróleo y gas
El test de Turing ya hemos visto que es una forma de comprobar ciertas habilidades de las máquinas, pero no demuestra si son inteligentes o no. El caso es que tampoco influye en el desarrollo de las máquinas pensantes, ¡es solo un test! Dejándolo de lado, por tanto, nos vamos a centrar en los sistemas cognitivos, sistemas diseñados para lidiar con grandes cantidades de datos y capaces de procesarlos y, en cierta medida, pensar. A partir de un número reducido de reglas, se podrán inferir nuevas y añadirlas al “repertorio” tras efectuar decenas de miles de pruebas y descartar las erróneas.

Esto parece ciencia ficción, pero en realidad es solo el principio de una realidad que de alguna manera ya vivimos. Los motores de recomendaciones online (por ejemplo, cuando compramos en Amazon, o cuando buscamos un hotel en Booking) ya procesan decenas de miles de peticiones y millones de datos que les permiten acertar con una alta probabilidad con los gustos del cliente, y de hecho son capaces de aumentar las conversiones en los ecommerce.

Otro ejemplo más cercano es Pegasus, un proyecto que sale del Centro de Tecnología Repsol y que, en palabras de sus desarrolladores, es el primer desarrollo tecnológico que aplica conocimiento cognitivo a la exploración y producción de petróleo y gas. Es capaz de analizar las cantidades ingentes de datos y documentos sobre los yacimientos, probabilidades, y todas las variables que llevan a los expertos a determinar que en cierta zona existe un yacimiento. Analiza todo ese ‘Big Data‘ más rápido, de manera más fiable y exacta que los expertos, y además, ayuda a formular nuevas preguntas.

Es el futuro, pero como parece ser la tónica cada día que pasa, es el futuro que existe hoy.

Vía | Repsol