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A las diferentes formas de pago que conocemos hoy en día, desde el cada vez más demodé pago en efectivo, pasando por las tarjetas de crédito y débito, la vía PayPal, los monederos electrónicos, el pago mediante NFC directamente desde el smartphone,… hemos de añadir la cara del cliente. Así como suena, ya es posible pagar por la compra de productos mediante reconocimiento facial en China. La idea no es nueva, pero la tecnología que la hace posible sí.

Hace dos años, por ejemplo, la tecnología de reconocimiento facial no sería capaz de llegar a la excelencia de esta tecnología china que no solo reconoce las caras de las personas, sino que lo hace desde casi cualquier ángulo natural posible, y con un nivel de acierto sencillamente asombroso. Es tal el nivel de precisión alcanzado, que por primera vez es posible plantearse el uso del reconocimiento facial para operaciones que requieren de gran seguridad, como las transacciones comerciales. A este software sí que no se le puede engañar, al menos no de manera sencilla.

face_recognition

La razón de que cada vez sean más fiables los reconocimientos está en el uso de técnicas de inteligencia artificial como deep learning, que consigue concentrarse en los rasgos más significativos (y unívocos) de la cara de una persona, para reconocerla sin errores. En China, la seguridad es muy importante para el Gobierno, y además hay muchos millones de personas, por tanto el mercado del reconocimiento facial es inmenso. Y las aplicaciones también lo son en diversidad.

Las más vistosas son la autorización de pagos, la gestión de acceso a edificios o instalaciones, y por supuesto, la búsqueda de criminales en las miles y miles de grabaciones de seguridad de las otras tantas cámaras que cubren las ciudades chinas. Esto, como sucede siempre que se habla de vigilancia y persecución de criminales, abre la puerta a todo tipo de interpretaciones distópicas orwellianas. Sin embargo, la tecnología está ahí, igual que las aplicaciones interesantes.

Para que una cara pase a formar parte de la base de datos global de rostros, debe ser reconocida, y no basta con una simple fotografía. Para evitar fraudes (como, de hecho, utilizar una fotografía o una imagen 2D para burlar al sistema), los candidatos deben mover la cabeza según determinado patrón, incluso deben hablar mientras se verifica la identidad. Esto es muy útil, por ejemplo, si nos subimos a un transporte (del estilo a Uber, por ejemplo, o cualquier servicio de ride sharing, de coche compartido) y queremos verificar que la persona al volante es la que realmente debe ser.

Para hacernos una idea de cómo de avanzada está la tecnología de reconocimiento facial, Baidu, el buscador más utilizado en China, participó en un concurso de TV en cuyos concursantes son especialmente habilidosos para reconocer caras de adultos a partir de sus fotografías de bebés. Baidu los hizo parecer meros principiantes. Como anécdota esto es muy potente, pero sobre todo indica la calidad del registro que realiza esta inteligencia artificial, fijándose en los puntos más característicos de cada cara. Lo que sería la huella digital de la cara de cada persona, aquello que la hace única, y por tanto, reconocible.

Este es el futuro.