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Cuando hablamos de Internet de las Cosas mencionamos el potencial que tienen para los vendedores poder saber más acerca de sus posibles compradores. Es decir, cuánto tiempo llevan en la tienda, cuántos y qué productos han examinado, su estado de ánimo… Toda esa información se puede utilizar de forma agregada a lo largo del tiempo o de forma personalizada y anónima para ofrecer descuentos instantáneos, ofertas especiales, etc. El problema es que los medios por los que se pueden hacer no son muy agradables para el consumidor, y para cambiar eso nace Pepper, un robot con empatía.

La idea detrás de Pepper es simple: interactuar y reaccionar a las emociones y a las necesidades de los consumidores de forma activa. Pepper es un desarrollo de Aldebaran Robotics y SoftBank Mobile que es capaz de interpretar el estado de ánimo de las personas gracias a sus sensores (cámaras 2D y 3D, micrófonos direccionales y demás), y reaccionar de acuerdo a ellas. Puede saludar efusivamente, seguirte con la mirada y también conversar contigo y convencerte de que adquieras un producto, o aconsejarte sobre algo.

pepper

Pepper es adorable y saca ventaja de ello. Objetivamente no se trata de nada más que un robot que convierte los estímulos en intentos de venta, pero lo hace de una forma más amigable que una pantalla o que una notificación en el smartphone. Con Pepper tenemos la sensación de conversar, de estar intercambiando impresiones y de, incluso, estar pidiendo consejo a alguien que realmente tiene interés por servirnos.

Esta es una visión poco inocente de la tecnología, pero en realidad ese es su propósito, igual que lo es para un vendedor humano que muestra una imagen impecable y que conecta inmediatamente con nosotros con gran empatía. Para Pepper la empatía es parte de su programación, es el objetivo de su trabajo, y pondrá todo su encanto al servicio de ese fin:

Este no será el único desarrollo dedicado a sacar partido de la gran cantidad de datos instantáneos que se pueden recoger en un negocio. Unas 10.000 unidades de Pepper ya están operando en diversos lugares de Japón y han iniciado una especie de tour por Europa, llegando hace poco a los Estados Unidos (Silicon Valley, más específicamente) para “presentarse” y explicar bien las funcionalidades, ventajas y aplicaciones de este robot. La idea de la compañía es que cada unidad de Pepper se cederá mediante una suscripción de tres años.

Es decir, no hay venta, sino suscripción al producto, y a pesar de que el coste de Pepper se estima en varios cientos de dólares por semana, sus creadores están convencidos de que es un precio que el robot recuperará con creces. Lo que en realidad parece es que este tipo de robot pueden ser, en un futuro no tan lejano, los empleados perfectos para las tiendas, grandes superficies o los negocios de hostelería.

Vía | The Verge