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Pokémon Go es un videojuego que se ha hecho viral en pocos días, si es que eso se puede aplicar a un videojuego. A la semana de su lanzamiento ya son más de 65 millones las personas que lo juegan, y esto parece ser tan solo el principio. ¿Por qué tanto éxito? Está basado en la popular serie de TV Pokémon, y tienen como predecesores una larga lista de juegos en diferentes consolas Nintendo, pero este es diferente: se basa en la realidad aumentada y se juega “en el mundo real”. Pero, con todo, ese no es el mayor éxito de Pokémon Go.

La mecánica del juego es sencilla: a medida que te mueves con tu smartphone, te encontrarás con diferentes pokémon que deberás capturar. Gracias al GPS en combinación con el reloj es posible saber dónde se encontrarán los pokémon y por tanto puedes elegir desplazarte hasta ellos para su captura. Por tanto, invita a salir de casa, y también a socializar: es posible y necesario hacer equipos para entrenar en un gimnasio. Además cuenta con todo tipo de alicientes para compartir en redes sociales. Y es gratis.

Dejando de lado la mecánica del juego, centrémonos en lo que nos ha traído hasta aquí: la realidad aumentada. Si algo puede conseguir Pokémon Go, y en parte ya lo ha conseguido, es extender la realidad aumentada a un nivel insospechado. No solo por los 65 millones de jugadores (que posiblemente hoy son muchos más), sino por sus familiares: padres y madres, tíos, abuelos, primos,… da igual la edad, todos verán en algún momento al jugador cazando pokémons. Y esto es lo bueno, ya que personas que jamás se acercarían a una aplicación de RA lo harán de la mano de los jugadores.

¿Qué tiene esto de éxito? Pues bastante, dado que Pokémon Go ha conseguido por sí solo, romper las barreras de un nicho muy pequeño de early adopters tecnológicos que ya utilizaban la realidad aumentada, para abrirlo a un nivel mundial, al gran público. Y lo ha hecho en apenas una semana. Esto puede marcar un antes y un después en el negocio de la realidad aumentada, en el número de aplicaciones de todo tipo (incluyendo la automoción, claro está), y multiplicar el interés de emprendedores, desarrolladores e inversores.

Además existe una bola extra, porque el éxito de Pokémon Go no es útil solo para el área de la realidad aumentada: negocios o lugares físicos pueden verse beneficiados (y también perjudicados, por cierto) por el juego, si por ejemplo se convierten en gimnasios. Es lo que le sucede a una pareja de Holyoke, Massachussets, que vive en una vieja iglesia que se ha convertido en centro de peregrinación… de entrenadores Pokémon.

El futuro de la realidad aumentada siempre estuvo ahí, es una propuesta que se remonta a 1990 si no nos ponemos demasiado precisos, pero hasta ahora las iniciativas tuvieron un éxito relativo. Quizás con Pokémon Go no se puede hacer nada más especial que cazar pokémons en los arbustos del parque de al lado de casa, o en el ropero de una discoteca, pero cuenta con algo que las demás aplicaciones no tenían: un público global, millonario y en expansión exponencial. Y además, ya da dinero.