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La pasada semana se celebró el XXIV Foro de la Automoción, con la participación y patrocinio de Volvo, y su objetivo principal era analizar el futuro de la industria de la automoción a corto plazo. Desde hoy hasta 2025 nos esperan multitud de cambios y retos que se plantean desde el lado más tecnológico de la industria. ¿Cómo se adaptarán los fabricantes? ¿Cómo cambiará la producción, la venta y la postventa de automóviles? El presidente de Volvo Car España, D. Germán López Madrid, protagonizaba la apertura del foro con una interesante ponencia sobre la influencia de los cambios tecnológicos en el sector.

A pesar de ser una industria de un tamaño enorme, el automóvil ya no es la industria más grande del mundo: lo es la de la tecnología. Por eso se puede asegurar que el futuro está en la tecnología y en menor medida en el automóvil en sí. La conectividad y el servicio para el consumidor, y el auge en los nuevos sistemas electrónicos de control promueven que, en estos momentos, la tecnología defina qué coche es necesario para el público.

Así

En una sociedad que es capaz de generar cantidades ingentes de datos cada segundo, se hace necesario introducir algún tipo de proceso inteligente, guiado y con un propósito determinado para sacarle partido a la información. El buen uso del Big Data nos aporta seguridad y eficiencia, y requiere de comunicación y conectividad.
Una berlina actual de gama media puede generar 25 Gigabytes de datos cada hora
El futuro es el coche conectado, y ese coche conectado puede estarlo con Internet, con otros coches (de manera transparente para conductor y ocupantes), y con la infraestructura. Esta diversidad de “tipos de comunicación” hace de la parte tecnológica algo imprescindible, y lo ideal sería caminar todos juntos hacia sistemas abiertos, colaborativos, y huir de los sistemas más cerrados y propietarios, que no hacen si no dificultar las comunicaciones bidireccionales tan necesarias.

Los datos son el nuevo maná para la industrial del automóvil, que es la segunda en todo el mundo en generación de información. Una berlina actual de gama media puede generar 25 Gigabytes de datos cada hora, más información que la que generaba el Apolo XI. Y el ritmo de crecimiento de datos disponibles no para de crecer a un ritmo estimado del 55% anual.
En 2030, el 15% de los vehículos en nuestra red viaria serán vehículos autónomos
Gracias a la capacidad inmensa para generar datos, surge el Internet de las Cosas. Este concepto es sencillo, y lo hemos tratado alguna vez en Tecvolución, y en pocas palabras podemos decir que se trata de una oportunidad: la oportunidad de hacer realidad la sociedad hiperconectada, y conseguir potenciar asuntos tan importantes como la sostenibilidad urbana y la movilidad sostenible, aumentar la inteligencia de las ciudades (Smart Cities), y entretejer los más de 24.000 millones de dispositivos conectados a la red que se estima habrá en 2020.

Volvo V40

Todo ello no será posible sin estándares globales, y sin el uso de plataformas de código abierto, accesibles a todos los actores no solo del sector, sino del conjunto de la sociedad y del mercado. Porque siempre hemos de recordar que hablamos de comunicación bidireccional.

La tecnología transformará la vida de las personas. Ya lo está haciendo desde que existen Internet y los smartphones, y ahora es el momento de que la industria de la automoción se transforme, se conecte. Hablaremos en un futuro cercano de movilidad compartida (ya lo hacemos, de hecho) y a pesar de que puede parecer el principio del fin de la automoción, no lo es: seguirá habiendo mercado para los coches, aunque no crezcan al mismo ritmo que en el pasado (se estima un 2% anual); cambiarán los hábitos de movilidad; cambiarán las ciudades, y será el tipo de ciudad en el que residamos la que defina en mayor o menor medida qué movilidad necesitamos, y queremos.

Para la reflexión, queda esta frase: en 2030, el 15% de los vehículos en nuestra red viaria serán vehículos autónomos. Esto no ha hecho más que empezar, pero ya lo ha hecho con paso firme.