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La Smartflower Pop tiene el aspecto de un girasol artificial gigante pero, según sus diseñadores, se trata del “primer sistema de energía solar todo en uno” que se comercializa. Los paneles solares motorizados siguen y captan los rayos del sol para producir electricidad y la planta la almacena y la gestiona de forma inteligente durante las horas de poca producción o por la noche, por ejemplo.

La flor inteligente que produce y almacena electricidad solar

En total los pétalos de la flor suman 18 m2 de paneles solares. Cada pétalo se mueve individualmente para mantener una orientación óptima de 90° con respecto al Sol, a lo largo de todo el día, también cuando el sol está bajo o durante el invierno. De este modo, la Smartflower es más eficiente en su tarea de producir electricidad: según sus creadores produce de promedio hasta un 40% más de electricidad que los paneles solares domésticos fijos de igual superficie.

De promedio, la Smartflower llega a producir electricidad suficiente para suministrar a una vivienda que requiera unos 3500 kWh a lo largo del año, equivalente al consumo de una vivienda unifamiliar común. La potencia eléctrica que puede producir oscila entre los 3.400 y 6.200 kWh dependiendo de las horas de sol al año que reciba la flor, lo cual a su vez depende mucho de la ubicación geográfica y del clima local. La potencia máxima pico que puede suministrar en un momento dado es de 2,3 kW.

Opcionalmente en el tallo del girasol se puede incorporar un sistema de baterías en las cuales almacenar la electricidad sobrante o producida en exceso durante las horas de mayor producción. Esta electricidad extra, que también se puede entregar a la red eléctrica, se guarda y gestiona para que la planta siga suministrado electricidad durante la noche.

El movimiento individual de los pétalos facilita la limpieza de la Smartflower: la superficie fotovoltaica se limpia cuando, durante la noche, la flor “se cierra” plegando unos pétalos sobre otros. Eso protege los paneles a la vez que elimina el polvo, el agua o la nieve, minimizando así la pérdida de producción eléctrica debido a la suciedad de los paneles. De igual forma, los pétalos se colocan automáticamente en posición segura cuando el anemómetro detecta que la velocidad del viento supera los 50 km/h. Si el viento supera aún más esa velocidad (si supera los 65 km/h) la Smartflower se cierra completamente hasta que la velocidad del viento descienda de nuevo. La Smartflower va atornillada al suelo y se instala en cuestión de horas, por lo cual se puede mover o trasladar en caso de necesidad.

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