Tags:

En menos tiempo del que podemos pensar, los viajes con Uber serán sin conductor. Como sabemos, Uber proporciona a sus clientes un servicio de transporte privado a través de su software en la forma de app para smartphone.

Esta aplicación conecta los pasajeros con los conductores de los vehículos registrados en el servicio, de forma que el conductor más cercano recibe un aviso y acude a recoger y transportar al viajero. El futuro está en hacer esto prescindiendo del conductor humano, y ya es una realidad.

IntelliSafe Auto Pilot interface

El desarrollo del coche autónomo se está convirtiendo paulatinamente en una carrera de velocidad, más que en la carrera de fondo que fue hace un par de años. Ahora, la competencia por desplegar antes que nadie una red de vehículos autónomos es feroz porque, tal y como insistimos hasta la saciedad, es el futuro, y dicho futuro se acerca muy rápido.
Uber está trabajando para “eliminar” el factor humano de la ecuación del transporte de viajeros
Comienzan las alianzas tecnológicas y estratégicas, y en el caso de Uber, ya ha dado el primer paso en Pittsburgh, al ofrecer desplazamientos en Volvo XC90 para antes de que termine el presente año.

La alianza entre Volvo Cars y Uber es a la vez estratégica y tecnológica, y pone una fecha para el despliegue definitivo de una red de vehículos completamente autónomos y funcionales: 2021. Será un año emocionante para todos porque en él convergen una gran cantidad de planes de desarrollo y despliegue. Uber y Volvo han presentado un programa de 300 millones de dólares para llegar al objetivo marcado.

Volvo Cars and Uber join forces to develop autonomous driving cars

¿Qué beneficios puede tener para Uber el disponer de vehículos autónomos? El más obvio y evidente (por lo abultado) es el económico: al prescindir de los servicios de un chófer se pueden reducir los precios de los viajes además de mejorar el margen de beneficios para la empresa. Otro igual de importante para la sociedad es la disminución de los incidentes provocados por error humano.

Travis Kalanick, el consejero delegado de Uber, explica la necesidad de la alianza entre grandes empresas especialistas en su sector: “más de un millón de personas mueren todos los años en accidentes de tráfico. Son tragedias que la tecnología de conducción autónoma puede evitar, pero no podemos hacerlo solos“. Al aliarse la empresa tecnológica (Uber) con el fabricante de vehículos (Volvo), cada una se puede centrar en lo verdaderamente importante.

Por un lado, Uber puede refinar sus algoritmos y proporcionar mejor servicio cada vez, ampliando sus fronteras sin retrasarse por otros asuntos; y Volvo puede volcar todo su know-how en el desarrollo de los coches autónomos a través de la plataforma “SPA”, con la que se desarrollará el vehículo base para Uber. Actualmente la arquitectura escalable de productos se utiliza en el XC90 y en los nuevos S90 y V90 premium. Esta arquitectura modular permite el desarrollo de diferentes “secciones” de manera independiente, integrando luego el conjunto.

Uber ya ha puesto en marcha un programa en Pittsburgh para probar sobre el terreno los coches autónomos, y tiene una experiencia piloto para este verano, además de un plan firma de poner sobre las calles de la citada ciudad 100 vehículos antes de final de año. A los pasajeros que contraten un desplazamiento en los Volvo autónomos les saldrá gratis, puesto que es un programa de prueba, y de hecho, por el momento, los coches llevarán un operador humano por si las moscas.

Uber está trabajando para “eliminar” el factor humano de la ecuación, y para demostrarlo, además del acuerdo con Volvo Cars la compañía ha adquirido la empresa Otto, que desarrolla (y comercializará) camiones autónomos para el transporte por carretera.

Vía | Ars Technica

Volvo XC90

Cada detalle ha sido concebido para hacer de la conducción una experiencia más sencilla, más agradable y menos estresante.

Descúbrelo