El futuro de la animación «stop motion» también pasa por la inteligencia artificial

Las películas de animación en stop motion (animación fotograma a fotograma) tienen hoy en día la curiosa característica de utilizar una de las más antiguas técnicas del cine y a la vez la más avanzada tecnología. La parte antigua se la lleva el laborioso trabajo artesanal de creación de los personajes y escenarios, además de la meticulosa y costosa tarea de mover todos los objetos de cada escena, grabando fotograma a fotograma. Hoy en día esto requiere además la ayuda de técnicas adicionales de efectos visuales por ordenador (VFX) como las películas convencionales. Aquí es donde las técnicas de aprendizaje automático de la inteligencia artificial permiten ganar tiempo y mejorar los resultados para que trabajar con esas imágenes sea mucho más ágil.

Esto puede verse a la perfección en la colaboración que mantienen Laika Studios e Intel. El estudio de animación lleva más de una década creando películas como ‘Los mundos de Coraline‘, ‘Mr. Link. El origen perdido‘, Kubo y las dos cuerdas mágicas‘ o ‘Los Boxtrolls‘, entre otras. Intel por su parte trabaja en el desarrollo de software para el tratamiento de las imágenes mediante IA y para ayudar a agilizar muchos de los procesos a los que se enfrentan este tipo de producciones.

Tal y como puede verse en el vídeo, la animación stop motion más avanzada utiliza hoy en día ingeniosos mecanismos como armazones, railes y cables controlados por ordenador para mover a los personajes, que además están construidos muchas veces con piezas impresas en 3D. Los muñecos van conectados a las partes metálicas de los mecanismos con hilos –no siempre suficientemente invisibles– que hay que eliminar tras realizar las fotografías. Una cámara robotizada se encarga de conseguir las mejores tomas. Adicionalmente, aunque los escenarios suelen ser gigantescos decorados en miniatura con todo lujo de detalles, no pocas veces ha de usarse la técnica del croma verde para insertar posteriormente los fondos o el cielo con un toque artístico, algo que sería imposible de recrear en la propia toma.

Entre Laika e Intel han desarrollado una técnica llamada RotoPainting que agiliza la detección de esos finos hilos casi invisibles para eliminarlos como haría un artista. En cierto modo, trata simplemente de eliminar el trabajo mecánico y menos artístico que es el retoque manual de imágenes de forma repetitiva. La típica tarea que puede hacer mejor una máquina que un artista. Del mismo modo, si la limpieza de los cromas pueden automatizarse se gana tiempo para otro tipo de trabajos más creativos. En cierto modo, el trabajo de algunos de estos artistas ha pasado a ser «entrenar a las inteligencias artificiales» para que sepan cómo hacer su trabajo.

En algunas películas de Laika hay más de 100.000 fotogramas que una persona a mano podría procesar a un ritmo de unos 50 al día. Con ayuda de los primeros prototipos de Intel consiguieron duplicar esa capacidad de producción. Esta solución no es la panacea, pero es un buen comienzo y mejora mes a mes. Los artistas siguen prefiriendo conseguir ciertos efectos «a mano», como añadir más detalles y objetos divertidos, pero otros que no son tan relevantes para el desarrollo de las películas bien pueden cederse a las técnicas clásicas de VFX y la potencia del software y los chips.

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