Reconocimiento facial e inteligencia artificial para mejorar la seguridad en la conducción

Con las técnicas de reconocimiento facial mejorando a pasos agigantados es normal que ya existan compañías, que plantean utilizar la inteligencia artificial más avanzada para mejorar la seguridad en carretera. El concepto es relativamente simple: una cámara observa a la persona que conduce –y a los ocupantes– y puede valorar las situaciones en base a la capacidad de atención que muestran sus rostros, la relajación o el estado de ánimo. A partir de esa información, el sistema de reconocimiento puede coordinarse con el vehículo para actuar en consecuencia.

Tras la tecnología de la compañía llamada Affectiva hay una pequeña cámara situada en la parte delantera del coche que analiza en todo momento las imágenes del interior en tiempo real, como se puede ver en el vídeo. Es capaz de examinar las imágenes incluso aunque las personas lleven gafas. Para mejorar el análisis también analiza el audio del interior del coche, que escucha el tono de las voces del conductor y los ocupantes.

El análisis de las imágenes se valora en forma de datos tales como el ángulo de la cabeza, la velocidad del parpadeo, las veces que se abre la boca, se cierran los ojos o incluso el grado de apertura de los párpados. Algunas de estas señales son signos inequívocos de cansancio, como por ejemplo inclinar demasiado la cabeza o que los ojos estén demasiado tiempo cerrados –o ambas cosas a la vez.

Además de esto, los gestos los analiza un algoritmo de inteligencia artificial en base a parámetros fáciles de entender tales como enfado, disfrute, sorpresa, distracción o violencia, que internamente se valoran con un número de 0 a 100 y que pueden clasificarse fácilmente. Si el conductor está distraído o fatigado el “cerebro” del vehículo (autónomo o semi-autónomo) podría tomar decisiones tales como dirigirse a un área de descanso, desactivar las notificaciones del teléfono móvil (si están distrayendo a quien conduce) o tomar el control ante órdenes que pongan a los ocupantes en peligro.

Si detecta que quien conduce está enfadado o agresivo, un asistente virtual podría sugerir tomarse un respiro, poner un poco de música relajante o qué paradas hay en el camino, en función de la ruta y del navegador GPS. También podría regular el confort del interior del vehículo en función de lo que les guste a los ocupantes; factores tales como la iluminación, la temperatura o la lista de música, para que resulten más confortables.

La compañía trabaja en todos los aspectos de esta tecnología y luego las compañías automovilísticas deciden qué funciones quieren implementar y cómo, mediante un acuerdo de licencias. Un detalle extra que resulta interesante es que el sistema inteligente también puede revisar las señales visuales y auditivas detectadas como respuesta a sus sugerencias –por ejemplo “enfado”. Los desarrolladores creen que esto ayudaría a mejorar la relación persona-vehículo cuando la gente se enfada con los asistentes digitales porque no les entienden o toman decisiones equivocadas.

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