La misma tecnología de las redes sociales con la que comentamos los devenires diarios de nuestras vidas, desde el fútbol a la política o los chistes con las amistades, puede servir también para salvarnos de una catástrofe. Ante el cambio

La misma tecnología de las redes sociales con la que comentamos los devenires diarios de nuestras vidas, desde el fútbol a la política o los chistes con las amistades, puede servir también para salvarnos de una catástrofe. Ante el cambio