No hay duda alguna que la movilidad sostenible en ciudades no es solo una tendencia o moda, sino el futuro de las soluciones de transporte civil. Si queremos ciudades más limpias, más eficientes y menos congestionadas, los datos avalan que este es el camino.

Parece que una alternativa a la congestión urbana era el transporte compartido, como el ofrecido por compañías como Uber o Lyft, pero un reciente estudio de la Universidad de California ha puesto en entredicho la funcionalidad de estos métodos. ¿Seguirán sufriendo las ciudades los mismos problemas con el transporte disruptivo?

Transporte compartido: ¿soluciones que se convierten en problemas?

Un artículo de Quartz ha lanzado un dardo envenado hacia estas compañías de transporte alternativo: en su titular directamente anuncian “No, Lyft y Uber probablemente no solucionen la congestión de las ciudades”. Y es que, citando el arriba mencionado artículo de la Universidad de California, señalan que el uso de transportes que reducirían la contaminación ambiental ha descendido en las ciudades de EEUU donde se utilizan con asiduidad las aplicaciones de viajes compartidos.

Como apuntan en el artículo de Quartz, los expertos habían señalado que estas formas de movilidad, que a medio-largo plazo introducirían cambios en las calles (como el uso de algoritmos o el coche autónomo), serían una pequeña gran solución a los problemas de tráfico. Sin embargo, el informe concluye que estas alternativas han reducido el consumo de transporte público, y por lo tanto hay, con mayor demanda, más coches de estas compañías viajando por el entorno urbano.

Assaf Biderman, CEO de la startup Superpedestrian (de la que os hablamos por su Copenhagen Wheel), reconoce esta incongruencia y propone que las autoridades exijan más a las compañías de transporte compartido. Por ejemplo, con coches autónomos más pequeños. Si el número de vehículos no se va a reducir, sino que crecerá, que sean más eficientes para nuestras calles.

¿Aspectos positivos del coche compartido?

Pese a que el artículo de Quartz ataca directamente a Uber y Lyft, la investigación del Institute of Transportation de la Universidad de California arroja un poco más de cariño hacia este sector. El perfil mayoritario es el de jóvenes que viven en zonas muy populosas de grandes ciudades, con altos niveles de ingresos y educación.

Hay pocas conclusiones de este estudio que salvan la imagen del transporte compartido. El 33% de los encuestados para este informe confiesan que escogen este medio de transporte para evitar conducir cuando han consumido bebidas alcohólicas. Además, la mayoría de los usuarios, el 91%, dicen utilizar estos medios independientemente de su decisión de tener o no un vehículo propio, con lo que no podemos concluir que el sector del automóvil se vea resentido por este aspecto.

Es innegable que la adopción de esta movilidad disruptiva es cada vez mayor en grandes ciudades y positiva para el transporte de muchos usuarios, que ven reducidas sus esperas, la rapidez en llegar a destino y el coste del viaje. Sin embargo, el precio que pueden pagar las ciudades por ello está por determinar, ya que lo que había aparecido como solución puede derivar en problema.