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No es la primera vez que hablamos del Proyecto Drive Me, este ambicioso proyecto de conducción autónoma del que los investigadores de Volvo pretenden ‘extraer una valiosa cantidad de datos diarios de las actividades de una familia normal con sus coches‘, tal y como comentábamos en el artículo sobre Drive Me London hace unos meses.

En un terreno de evolución tan rápida como el de los coches autónomos hace falta disponer de una experiencia lo más aproximada posible a lo que puede ser en realidad el día a día de las familias, y ese es precisamente el objetivo de este proyecto. Hace apenas una semana se dio el pistoletazo de salida a esta experiencia en Gotemburgo con el primer Volvo XC90 SUV autónomo que sale de la factoría.
‘Drive Me’ arranca en Gotemburgo, y la siguiente ciudad será Londres durante 2017
Esta visión de Volvo para enfocar, en parte, el desarrollo del Proyecto Drive Me desde el punto de vista del consumidor es perfecta para el ajuste fino de las tecnologías de conducción autónoma y, por otro lado, consigue valiosa información sobre lo que es más relevante para ese consumidor de cara a la futura introducción comercial de este tipo de vehículos alrededor del año 2021.

Uno de los beneficios más importantes que los coches autónomos pueden ofrecer a las personas es el de crear espacios en las ciudades. Un vehículo que no necesita conductor necesita menos espacio para circular y para estacionar, y eso lleva a una transformación en las ciudades que las cambiará para siempre. Queda todavía un largo camino por recorrer, pero las bases están establecidas. Y las necesidades de espacio urbano del coche autónomo son mínimas.

Antes de entregar los Volvo XC90 SUV autónomos a los participantes del proyecto, existen un buen número de pruebas que superar con éxito. Por eso, los ingenieros de Volvo estarán un tiempo enfocados en ello. El objetivo es asegurarse de que los vehículos respondan a la perfección a cualquier situación que se pueda dar en su área de influencia dentro de los parámetros considerados como correctos.

El modelo semi-autónomo ya ofrece el sistema Pilot Assist, que es capaz de corregir con suavidad la dirección para mantener el coche perfectamente alineado con las marcas viales, incluso a velocidades de 130 km/h; ahora, los SUV autónomos del proyecto Drive Me serán capaces de circular sin asistencia humana de ningún tipo por las zonas designadas para la conducción autónoma en el área de Gotemburgo gracias al cerebro de la máquina: el Autonomous Driving Brain.

Con esta puesta en marcha se da la salida para los diferentes proyectos planificados, siendo el primero en esta ciudad sueca para pasar a Londres el año que viene. También existe interés por China, donde se buscan ciudades candidatas para desplegar la experiencia Drive Me.

La clave del éxito de este proyecto no es otro que disponer de un punto de vista real, el de los conductores, que enfocan la conducción autónoma de una manera muy diferente a los ingenieros. Lo interesante será saber qué hacen cuando no utilizan el coche, cómo se comportan cuando el vehículo toma los mandos, si cambian sus hábitos, algo que sabremos próximamente.

Volvo XC90

Cada detalle ha sido concebido para hacer de la conducción una experiencia más sencilla, más agradable, y menos estresante.

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