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La última película de Christopher Nolan, ‘Dunkerque‘ (Dunkirk, 2017) ya ha cosechado una gran acogida tanto de taquilla como de público. Detrás de las películas de este aclamado director, autor de la trilogía de ‘El Caballero Oscuro‘ e ‘Interstellar‘ (2014), entre otros éxitos, hay un minucioso trabajo prestando atención a pequeños detalles muchas veces imperceptibles a primera vista.

Uno de esos aspectos trabajados hasta el más mínimo detalle es la banda sonora. De nuevo en Dunkerque, Nolan cuenta con la ayuda de Hans Zimmer, autor de muchas de las composiciones que acompañan a las películas más conocidas de las últimas décadas (Rain Man, Paseando a Miss Daisy, Thelma y Louise, El Rey León, Gladiator, Inception, 12 años de esclavitud),… En concreto, la banda sonora de Dunkerque esconde un secreto propio de la ciencia que ayuda a que el filme nos mantenga pegados al asiento.

Dunkerque: Ilusiones auditivas en el cine de Christopher Nolan

Algunos dirían que representa a la perfección lo que es el cine de Nolan: tan complejo, tan sumamente estructurado y planificado, tan metódico… La cuenta de YouTube del magazine norteamericano Vox, hace unas semanas, nos regalaba un clip en el que relatan la compleja sensación auditiva en la que se han basado Christopher Nolan y Hans Zimmer para crear una música igualmente inquietante que las películas a las que acompaña.

Este principio auditivo se conoce como el tono Shepard, que consiste en una escala musical que se solapa con la siguiente, generando un efecto de la ascensión del tono perpetuo, algo así como si la escala musical fuese infinita. En el vídeo de Vox lo comparan con la sensación visual que generan los postes de los antiguos barberos, en rojo, blanco y azul, que simulan una ascensión continua de un artefacto que, sin embargo, es finito y no se mueve hacia ningún lado.

Minuciosidad en la búsqueda de la música perfecta

Como bien señalan en el vídeo de Vox, las películas de Nolan tienen una temática compartida, que suele ser el tiempo. Para contribuir a la narración es imprescindible (para el discurso del director) que la banda sonora colabore a crear una ambientación de tensión para el espectador.

En el vídeo a continuación, Christopher Nolan cuenta cómo engañó a Hans Zimmer para la confección de la banda sonora de Interstellar. El tema de la película, le dijo, sería de la relación entre un hijo y su padre, y le entregó unas breves nociones del guión sin ofrecer nada sobre el género de la película. Después de todo este juego mental, establecieron que el sonido específico que debía marcar la banda sonora sería de un órgano de iglesia, para lo cual grabaron in situ en una iglesia de Londres. El magnífico resultado salta a la vista y encaja a la perfección con la concepción que Nolan había desarrollado para el filme.