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El proyecto Drive Me de Volvo tiene ya protagonistas en Suecia. Como sabemos, este interesante programa de Volvo pretende poner a familias reales a bordo de prototipos autónomos totalmente funcionales, de manera que se pueda estudiar con precisión el comportamiento de los coches autónomos. Es preciso documentar si estos cumplen con sus cometidos, y si además salvaguardan la integridad de sus ocupantes con decisiones acertadas.

Por otro lado, un proyecto como Drive Me sirve para extraer una valiosa cantidad de datos diarios de las actividades de una familia normal con sus coches. Con esto sabremos el porcentaje de uso real de un coche durante las 24 horas para esa familia. Lo más normal es que el porcentaje de uso del coche durante el día sea muy pequeño en comparación al tiempo que el coche se encuentra detenido y apagado (y sobre eso desarrollamos un interesante tema al preguntarnos si las ciudades están preparadas para los coches autónomos).

Otros datos valiosos que se pueden registrar tienen que ver con la circulación y su impredecibilidad, algo que servirá después para análisis y refinamiento en los diversos algoritmos implicados en la compleja tarea de guiar un coche.

Los Hains y los Simonovskis, las dos primeras familias del proyecto Drive Me

Desde el pasado mes de diciembre, los Hains y los Simonovskis disponen de sus respectivos Volvo XC90 premium en Gotemburgo, dotados de las últimas tecnologías de asistencia a la conducción, así como equipados con una variedad de cámaras y sensores para controlar el comportamiento de los ocupantes, y recopilar información sobre el entorno. Con ellos, comienza un programa que irá añadiendo familias poco a poco: tres más a principios de este 2018, y hasta 100 familias en total en 2021, la fecha prevista por Volvo para poner en el mercado los coches autónomos completamente funcionales.

Ambas familias contribuirán con Drive Me porque se monitorizará su uso diario y la interacción con el automóvil mientras conducen hacia el trabajo, llevan a los niños a la escuela o van de compras.

El proyecto tiene diversas fases y no comienza con una experiencia 100% autónoma. Más bien, se trata de que personas reales vayan probando las diferentes fases de automatización y de conducción asistida y, con el tiempo, la tecnología 100% autónoma. Por eso, al principio los conductores deben mantener las manos en el volante y poner toda su atención en la conducción. Poco a poco, de manera muy progresiva, se irán introduciendo automatismos, pero con cada “salto cualitativo” debe completarse un entrenamiento previo.

Cada fase será supervisada por Volvo y cada nueva prueba se hará en entornos controlados, y se da por descontado que no se introducirá tecnología alguna si existe la más mínima sombra de duda sobre su seguridad.

Volvo XC90

El lujoso SUV de Volvo. Fuerza refinada, con cada detalle concebido para hacer de la conducción una experiencia mejor.

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