La automoción está en la cresta de la ola de la innovación”. Esta frase es de Steve Mollenkopf, CEO del fabricante de procesadores para móviles y dispositivos conectados Qualcomm. Mollenkopf cree que los avances más importantes de la próxima década llegarán al público de la mano de las marcas automovilísticas. Incluso por delante del sector de los teléfonos móviles. Por ese motivo, cada vez más compañías tecnológicas están cerrando alianzas con compañías automovilísticas, según recoge Roadshow.

Como ejemplo, recientemente Samsung ha llegado a un acuerdo con el fabricante TTTEch, compañía tecnológica vinculada a la industria del automóvil, para participar en el desarrollo de los vehículos autónomos de próxima generación. De este modo Samsung, siendo uno de los mayores fabricantes de móviles, da un paso más para tomar una posición relevante en la industria del automóvil.

También hace unos meses Volvo firmó un acuerdo con Google para integrar Android en sus coches conectados de próxima generación. Más allá del modelo actual que permite controlar algunas opciones del móvil desde el vehículo —como la navegación, el teléfono o la reproducción de música— a través de Android Auto, la incorporación de Android como sistema operativo del vehículo ofrecerá al conductor y a los ocupantes más opciones de información, entretenimiento, aplicaciones y servicios, incluyendo el asistente virtual por voz, que serán ofrecidas directamente por el vehículo y sin depender del móvil.

En los últimos años, la industria del automóvil ha abordado diversos desafíos técnicos que están modificando casi la totalidad de la tecnología aplicada en los coches. Desde los sistemas motrices, con la adopción de la propulsión híbrida y eléctrica, a los sistemas de asistencia a la conducción, incluyendo sistemas de seguridad activos y visión artificial o la conducción asistida y conducción autónoma.

De modo que conforme los coches se vuelven más sofisticados y complejos mayor es la necesidad de incorporar en ellos procesadores más potentes y software más capaz. Ordenadores con una potencia de proceso al nivel de lo que hasta hace sólo unos pocos años se consideraba un superordenador. La conducción asistida y autónoma requerirá la incorporación de conectividad de alta capacidad en los vehículos, casos de la tecnología 5G que según Mollenkopf no llegará a los coches mucho más tarde que a los teléfonos móviles.

La conectividad 5G ofrecerá velocidades de conexión hasta 100 veces mayores que las actuales e incluso por encima de lo que ofrece la fibra óptica. Los vehículos de los próximos años deberán ser capaces de comunicarse simultáneamente con el conductor, con sistemas de información en la nube, a través de internet, y a la vez con otros vehículos cercanos y sistemas auxiliares de gestión del tráfico.

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