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No hace tanto algunos coches empleaban madera como parte de su construcción, tanto de partes de la estructura como en paneles exteriores, en este segundo caso a menudo por cuestiones estéticas. De hecho, todavía hoy hay fabricantes clásicos que en casi un siglo no han cambiado el método de fabricación de sus vehículos y que todavía utilizan este elemento en sus vehículos.

Aunque de una forma algo más sofisticada, investigadores suecos analizan actualmente cómo el uso de la madera puede beneficiar a la industria del automóvil. En este caso se trata de emplear fibra de carbono procedente de la madera. La fibra puede servir como sustituto al acero o al aluminio empleado en la fabricación de los paneles de la carrocería. También sirve como sustituto al plástico o al poliestireno, un derivado del petróleo empleado, por ejemplo, en la fabricación de los cascos para ciclistas.

Fibra de madera para fabricar carrocerías ligeras que almacenan electricidad

El uso de paneles de fibra de carbono procedente de la madera supone dos ventajas inmediatas en la fabricación de vehículos: empleo de materiales renovables y sostenibles y una notable reducción en el peso; el peso de un vehículo guarda una relación directa con el consumo de éste —sea combustible fósil, convencional u otro tipo de combustible o electricidad almacenada en baterías, caso de un coche eléctrico.

En el caso de un coche eléctrico, el uso de materiales ligeros supone un notable incremento en su autonomía. Una mayor duración de sus baterías. Pero es que además la lignnina, un polímero presente en la madera, también puede usarse como elemento para la construcción de baterías eléctricas. Las baterías de lignnina, cuyo cátodo está construido con derivados de este polímero natural que hasta hace no mucho se consideraba un deshecho resultante de la fabricación del papel, son más baratas de producir; también son más ligeras y menos contaminantes, aunque todavía hay que dar con la tecla adecuada para que resulten igual de eficientes que las baterías convencionales.

Fibra de madera para fabricar carrocerías ligeras que almacenan electricidad

La combinación de ambas ideas, el uso de los paneles de fibra de madera y las baterías de lignina, supone la fabricación de coches en los que algunas partes de la carrocería –como techo, capó y puertas– son también las baterías que alimentan a los motores eléctricos. Los investigadores suecos han usado un coche de juguete para mostrar un prototipo a escala de esto mismo: un vehículo con techo de fibra de carbono de madera que además de ser parte estructural del vehículo sirve como batería para el almacenamiento de electricidad, resolviendo a la vez el problema del peso y del espacio que suponen y ocupan las baterías en los coches eléctricos.

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