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El diferencial del coche es una de sus piezas fundamentales que ayudan a garantizar la tracción en diversas condiciones. Este mecanismo puede parecer muy complicado, pero en realidad se basa en principios de funcionamiento muy sencillos. Para empezar, diremos que el diferencial contribuye a hacer la conducción más sencilla y predecible, a que los neumáticos sufran menos y libera tensiones en chasis y ejes que podrían ser perjudiciales a la larga.

¿Qué es el diferencial del coche?

Es un sistema de engranajes que se encarga de regular la velocidad de giro de las dos ruedas que están unidas por un solo eje. Para entender qué es eso de la regulación de velocidad de ambas ruedas debemos pensar en lo que sucede al realizar un giro.

Cómo funciona el diferencial del coche

Todos sabemos que, en línea recta, las cuatro ruedas del coche giran a la misma velocidad (si tienen las mismas dimensiones, claro). A la hora de girar, si las dos ruedas continuasen girando a la misma velocidad, una de ellas perdería tracción. ¿Por qué?

La rueda del lado interno de la curva ha de recorrer menos metros que la que está en el lado exterior. Esto quiere decir que si se quiere mantener la misma capacidad de tracción en ambos lados, una de las ruedas debe girar más lento que la otra (la interna), o bien debe hacerlo a mayor velocidad (la externa).

Esta es la función del diferencial, establecer un diferencial de velocidad entre las ruedas del mismo eje para que ninguna de ellas patine. Ahora sí, los resultados y el nivel de ayuda que proporciona depende del tipo de diferencial que monte el coche.

La función del diferencial del coche es la de asegurar que no haya ruedas patinando por falta de tracción en ningún caso de la conducción habitual.

¿Qué es y cómo funciona el diferencial autoblocante?

Ahora que ya sabemos cómo funciona un diferencial, podemos entender las situaciones en las que su función puede resultar en un inconveniente para la conducción. Como ya dijimos, el diferencial permite que las ruedas motrices giren a distintas velocidades: la que está en el interior de una curva girará más lento que la del exterior. O, visto de otro modo, la interior recibirá menos par que la exterior.

Ahora bien, si en lugar de una curva tenemos una situación en la que una rueda motriz pisa una zona altamente deslizante, la rueda correspondiente patinará. El diferencial envía más potencia a la rueda que ofrece menos resistencia al avance, y por tanto enviará todo el par a la rueda que patina, dejando a la que tiene adherencia sin potencia.

Se necesita de un dispositivo capaz de “bloquear” el efecto del diferencial para evitar estas situaciones indeseadas, y de ahí nace el autoblocante, que a su vez tiene diferentes tipos y soluciones cada vez más avanzadas.

Tipos de diferenciales para coches

Existen muchos tipos de diferenciales para los coches, y dependiendo (principalmente) de las prestaciones del vehículo se suele preferir uno u otro tipo de diferencial. En el apartado anterior hablamos del diferencial autoblocante, pero también existen los diferenciales que se pueden bloquear de manera manual.

Estos se encuentran, sobre todo, en vehículos todoterreno pensados para transitar por caminos complicados, con firmes deslizantes, y también en vehículos más grandes. El diferencial autoblocante, por contra, funciona de manera muy sencilla: si la diferencia de velocidad de giro entre las ruedas motrices pasa de cierto valor umbral, se bloquea automáticamente (bloqueado significa “sin efecto” en el caso del diferencial).

Diferenciales de deslizamiento limitado

Existen diferenciales con bloqueo mecánico, o electrónico. Del primer grupo, los más comunes son los de disco. Se disponen varios discos en el semieje de cada rueda motriz, de manera que el rozamiento entre ellos afecta al otro semieje: cuanto más apretados, más arrastre.

Diferenciales autoblocantes por discos de fricción

Se utilizan sobre todo en vehículos de propulsión y en vehículos de tracción total de gran potencia. Son muy comunes en la competición, además, y el más común es el autoblocante por discos de fricción.

Diferencial viscoso (Ferguson)

En este tipo de diferencial, los discos se encuentran sumergidos en un líquido que espesa con la temperatura. Se trata de un tipo de aceite que se mezcla con silicona, y a medida que un eje pierde tracción, caliente el líquido y este bloquea los discos. La ventaja es que lo hace de una manera suave y progresiva.

Diferencial Torsen

El diferencial Torsen (del inglés Torque Sensitive) funciona detectando la resistencia que cada rueda motriz ejerce al movimiento. Por eso se llama “sensible al par”. Es un sistema más complejo, dotado de tres pares de ruedas helicoidales que, al girar, lo hacen desplazándose por el eje en línea recta. En una curva, uno de los ejes gira más y el otro se ralentiza, consiguiéndose así repartir el par de manera muy eficiente. Además, actúa tanto en aceleración como en la frenada.

Diferenciales de deslizamiento controlado

Estos diferenciales se conocen también como Haldex y como embragues o acopladores multidisco. Su función es muy similar a la de los diferenciales viscosos, pero funcionan mediante estos embragues que son capaces de actuar sobre una rueda u otra en función de las necesidades de tracción. Se aprovecha de otros dos sistemas de seguridad del coche, el ABS y el ESP, para optimizar su función.