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Mediante las siglas TPMS se conoce al Tire-Pressure Monitoring System o “sistema de monitorización de la presión de los neumáticos”. Como su propio nombre describe, se trata de un sistema que nos permite controlar el estado de las presiones de los neumáticos desde el asiento del conductor, teniendo a la vista la información en tiempo real, de manera que podemos detectar cualquier problema en el momento en que se produce. Forma parte del equipamiento de serie en la gama Volvo.

Como sabemos, la presión a la que se hinchan los neumáticos depende de diversos parámetros, como las dimensiones del coche, su peso, la carga que ha de soportar cada eje y otras características como las especificaciones del propio neumático. Las recomendaciones más habituales pasan por comprobar los valores de presión una vez cada mes, aproximadamente (aunque si hacemos muchos kilómetros deberíamos revisarlas con más frecuencia), pero es inevitable que la mayoría de los conductores olviden este sencillo trámite, y al final pase más tiempo entre comprobaciones.

Por ese motivo podemos llegar a encontrarnos con neumáticos con presiones demasiado bajas que pueden suponer un peligro y, además, pueden ocasionar inconvenientes como un desgaste irregular en cada rueda, un aumento del consumo de combustible, frenada inestable, riesgo de pinchazo o reventón, o agarre deficiente, sobre todo en condiciones de firme deslizante.

Cómo funciona el control de presión de los neumáticos

Existen dos modalidades principales de TPMS: el directo y el indirecto. En el indirecto se calculan los valores de presión de cada neumático a partir de datos externos obtenidos de la centralita del ABS y el ESP. A partir de las velocidades relativas de rotación de cada neumático, es posible inferir si existe un cambio de presión en cada uno de ellos, y por tanto se puede alertar al conductor. El TPMS indirecto tiene la ventaja de no contar con sensores extra y proporciona una valiosa información ara el conductor: existe un neumático que pierde presión (o todo es correcto).

En la modalidad de TPMS directo, cada rueda dispone de un sensor que mide la presión de inflado y transmite esa información a la centralita del vehículo. De esta forma es posible disponer de la información detallada de cada una de las cuatro ruedas. Las posibilidades de medición de los sensores son múltiples, y aparte de la presión es posible medir también las temperaturas independientes y otras variables. Este sistema necesita ser ajustado cada vez que sufrimos un pinchazo, que sustituimos los neumáticos por unos nuevos, o cuando los rotamos.

En Volvo existen dos sistemas de medición de las presiones: el TPMS, y el TM (Tire Monitor). Ambos se corresponden con el TPMS directo y con el TPMS indirecto, respectivamente. Son dos maneras diferentes de disponer de la misma información (una más detallada, la otra más genérica), que ayudará al conductor a tener todas las variables del coche bajo control y supervisión constante.