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Uno de los puntos más interesantes de la realidad virtual desde la perspectiva del usuario doméstico es permitir experiencias prohibitivas en el mundo físico, ya sea en el sentido económico (pilotar bólidos de carreras en circuitos míticos), como en el sentido de hacer locuras sin miedo a lastimarse (imaginemos un simulador de salto base), o simplemente contemplar obras, lugares o eventos a los que no podemos asistir, desde la comodidad de nuestro hogar.

Lógicamente, la realidad virtual tiene mucho que decir en otros ámbitos que no sean estrictamente el ocio, como por ejemplo en medicina, en la industria de la automoción mediante la creación de simuladores más perfectos, que no solo permitirían probar la dinámica de un coche antes de fabricarlo, sino también completar etapas de diseño exterior o interior sin apenas invertir un euro en modelos reales.

La llegada de la nueva versión de Google Earth para el set de realidad virtual HTC Vive es el ejemplo perfecto para ilustrar cómo la realidad virtual puede ser rentable por el lado del ocio, pero también por el lado más comercial. La aplicación, espectacular ya desde sus primeras versiones de Google Earth sin realidad virtual, toma otro cariz con la versión más “sensorial” e inmersiva. Basta con ver el vídeo promocional para darse cuenta de ello.

¿Qué aplicaciones tiene esta herramienta? Las obvias serían las de visitar lugares a los que no podemos acceder físicamente, o verlos desde una perspectiva inusual (desde el cielo, pasar por debajo de un gran puente,…). Podemos incluso “jugar” con el sol y moverlo a nuestro antojo para disfrutar de las luces del amanecer, el atardecer o la noche; es posible volar entre montañas o sobrevolar las ciudades, viajar de un lado a otro…; y también explorar el mapa para “teletransportarnos” a cualquier punto del globo. Esto sería por puro ocio doméstico.

Sin embargo, a partir de esta herramienta se pueden pensar aplicaciones comerciales interesantes. Por ejemplo, una agencia de viajes podría planificar rutas de todocamino o viajes para sus clientes, dándoles una vista previa de lo que van a experimentar; una inmobiliaria podría enseñar un barrio y comentar las diversas comodidades de las que se beneficiaría el comprador de una vivienda.

Para la versión sin realidad virtual ya existe una herramienta para hacer tours virtuales, gratuita y propiedad de Google, pero lo interesante no es poder hacer esos tours, sino integrarlos en las estrategias comerciales de las empresas, algo que sin duda dejaremos a ellas para que piensen en cómo explotar esta nueva oportunidad.

Más información | Google Earth VR