En los entornos urbanos, la contaminación en el aire es un problema acuciante según sea la ciudad en la que nos fijamos. Cuanto más extensa es el área urbana, y cuantos más habitantes tiene, mayor es la contaminación ambiental. Como es lógico no nos debemos fijar tan solo en el número de coches, sino que hemos de incluir en la ecuación el aumento en las emisiones por cualquier causa: climatización (tanto refrigeración como calefacción); uso de agua; aumento del consumo eléctrico, y lógicamente el apartado del vehículo propio. Hablando de coches, lo más interesante sería medir esas emisiones contaminantes en tiempo real, y existe una empresa que es capaz de hacerlo en Madrid.

Hace unos meses estalló un escándalo relacionado con las emisiones contaminantes y el mundo del automóvil. Básicamente, se declaraban menos emisiones contaminantes de las que realmente se producen (algo que, por otro lado, tiene cierta lógica que explicaremos en breve). Esto, como decimos, supuso un gran escándalo mediático y a la vez un revulsivo a la hora de proponer mejores sistemas para la homologación de consumos y emisiones para vehículos a motor.

contaminación y emisiones

Como sabemos, la homologación de los consumos y emisiones se realiza a través de lo que se conoce como ciclo NEDC, una prueba de laboratorio que, a su vez, es muy criticada porque no cumple con sus intenciones iniciales: reproducir en el laboratorio la conducción media del vehículo en cuestión, combinando recorridos simulados en ciudad y en carretera y autovía. Es un tema que da para mucho y podemos dejar el detalle para otra ocasión.

Las mediciones de consumos homologados y consumos reales siempre son diferentes, por múltiples motivos

Con respecto a las diferencias entre consumo homologado y consumo real, fuente de críticas a menudo muy infundadas, es lógico que el consumo real difiera del homologado por la simple naturaleza de ambos consumos: uno proviene de una prueba de laboratorio en condiciones ideales y sin carga (o con una carga fija), y el otro se obtiene de la conducción real.

Esta conducción varía en cuanto a cuestiones de tipo atmosférico (presión, temperatura, etc., pero también si hace viento, llueve, nieva…); en cuanto a la carga transportada; en cuanto al estilo de conducción; y por supuesto depende del estado de mantenimiento del coche (si es correcto o incorrecto). El consumo real siempre será diferente al homologado y, de hecho, será superior. Eso será así mientras no cambie la homologación.

Medir las emisiones contaminantes en tiempo real es útil y es posible

La posibilidad de hacer mediciones en tiempo real de las emisiones particulares de un solo vehículo no solo es posible, sino que es muy útil para valorar el impacto de cada vehículo, incluso clasificando los resultados según el año de matriculación (este dato es público y accesible para todos mediante muchas aplicaciones online gratuitas, para muestra un botón). Esto nos permitiría disponer de un mapa preciso de la contaminación del aire en el centro de una ciudad, por ejemplo.

También tiene un interés muy grande el hecho de que gracias a una medición en tiempo real, in situ, podamos “calibrar” de alguna manera las emisiones reales frente a las homologadas, e incluso detectar las irregularidades que, por cualquier motivo, existan. Las discrepancias entre emisiones homologadas y reales estarían más controladas que nunca.

La empresa RSLAB dispone de la tecnología necesaria para lograrlo: el RSD (Equipo de Medición Remota). Este equipo es capaz de medir de forma masiva todas las emisiones del tráfico (CO, CO2, HC, NOx, PM), “así como registrar las condiciones cinéticas y la placa de matrícula de cualquier vehículo detectado“. Además, este proceso es remoto, no es intrusivo y los vehículos no han de parar de moverse.

Gracias a un equipo como éste se podría atacar el problema más acuciante en cuanto a contaminación ambiente: solo el 5% de la flota de vehículos actual contribuye con el 50% de las emisiones contaminantes, pero ese 5% de vehículos no “sale” en otros estudios. Se trata de vehículos viejos, con escaso, nulo o deficiente mantenimiento, o ampliamente desfasados que, con el RSD, no pasarían desapercibidos.

Más información | RSLAB
Foto | Simone Rabella